La escritura uncial

La escritura uncial está relacionada íntimamente con el surgimiento de un nuevo núcleo de lectores, los cristianos, especialmente a partir del 313, año en que Constantino el Grande reconoce el cristianismo como una religión más del Imperio romano.

La escritura uncial del siglo IV se caracteriza por el uso de cuatro letras características:

-“a”, “d”, “e” y “m”. El resto del alfabeto son las letras capitales.
-Encontramos en algunos manuscritos letras minúsculas, como la “h” y la “g”.

Autores como A. Petrucci afirman que esta minúscula primitiva no satisfacía las necesidades de este nuevo público o de un sector del mismo, quienes querían una escritura que fuese más solemne y elegante, parecida a las letras capitales librarias.

Las formas redondas adquieren fuerza y están más presentes. También contribuyen las influencias que la primitiva minúscula recibe de la minúscula bíblica griega, de aspecto muy redondo. Algunos autores sitúan su origen en el Norte de África.

Fue usada ampliamente en todo el Occidente latino a lo largo de un gran período cronológico: desde el siglo VI hasta el VIII o IX. A partir del siglo VI se convirtió en la escritura más importante y de mayor solemnidad, siendo durante estos siglos la escritura de la civilización y de la cultura romana y cristiana. Los centros más importantes de documentos en uncial son de época tardoantigua, encontrándolos en el Norte de África y en Italia.

E. A. Lowe distingue dos períodos de uso:

-Un estilo antiguo, entre los siglos IV y V.

-Un estilo nuevo, entre los siglos VI y VIII. La escritura fue haciéndose cada vez más artificiosa. Se intensifica el contraste entre los trazados más gruesos y primos. El diseño de las letras cada vez es más rígido y geométrico. Algunas letras se alargan un poco: por ejemplo, la “d” y la “l”, por arriba; o la “p” y la “q”, por debajo.

Entre los siglos VI y VII, el centro más importante de documentos en uncial fue Roma. En el entorno del papa Gregorio Magno se desarrolló un importante centro escritorio en todo Occidente. Se crearon textos patrísticos y de liturgia, copiando especialmente los textos del propio papa. La escritura uncial de este periodo se caracteriza por presentar unas letras con forma aplastada, de arriba a abajo. La “d” presenta cada vez con más frecuencia un trazado caído hacia la izquierda.

Esta uncial romana influyó directamente sobre la uncial empleada en Inglaterra entre los siglos VII y VIII. De la misma forma, fue utilizada en algunos centros carolingios entre los siglos VIII y IX.


Ejemplo:

-De civitates dei de San Agustín, libro XI (siglo V, Italia; manuscrito conservado en Verona, Bibli. Capitolare; códice XXVIII): en el documento se puede leer: Dum spatium aliquod temporis / prius erant spiritus illi tenebrae quos an/gelos dicimus sed simul facti sunt non tamen tantum ita / creati ut quoquomodo essent et quo/quomodo viverent sed etiam in lumi/nati ut sapienter beateque viverent / ab hac in luminatione aversi quidant / angeli non optinuerunt excellen/tiam sapientis beataeque vitae que pro/culdio dubio non nisi aeterna est aeter / nitatisque suae certa atque secura sed / rotionalem vitam licet insipientem / sic habent ut eam non possint amit / tere nec si velint quatenus autem / antequam pecasent illius sapientia / fuerint participes definire quis po/test in eius tamen participatione / aequales fuisse istos illis qui propte / rea vere pleneque beati sunt quoniam / ne quaquam desvae beatitudinis / aeternitate falluntur quomodo / dicturi sumus quando quidem si / aequales in ea fuissent etiam isti in / eius aeternitate mansissent pariter / beatiqua pariter certi neque enim si/cut vitam quandium cumque fuerit ita ae [...].


Una copia posterior del manuscrito De civitates dei, del año 1470. Fotografía: Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:City_of_God_Manuscript.jpg)

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