Capital libraria, rústica o 'elegans'

En la época romana arcaica se escribieron libros utilizando como soporte material las pieles, tejidos y el papiro. Durante el período republicano, se produjo una “verdadera” literatura latina, por influencia griega entre los siglos III y I a. C., con un incremento notable de la producción del libro. Se presentan en forma de rollo, modelo único en la Antigüedad. En época de Julio César, la producción del libro estaba organizada en talleres artesanos donde había copistas, posiblemente esclavos. Era, pues, la escritura capital mayoritaria.

Las diferencias entre la capital epigráfica y la rústica de los libros son las que se derivan de la adaptación de la forma epigráfica a la forma libraría, escrita primero sobre papiro y después sobre pergamino. Se escribía con cálamo y el soporte de la escritura permitía ejecuciones epigráficas menos rígidas.

Entre sus características, destacan:

-Rígida separación de las letras y no de las palabras.
-La ejecución de las letras es vertical con relación a la caja de escritura.
-Uniformidad del módulo; el volumen de las letras es siempre el mismo.
-No hay ningún signo de cursividad.
-Claroscuro por el contraste entre trazos gruesos y primos.
-Se redondean las formas de escritura.

Podemos diferenciar dos períodos:

-Entre los siglos I-III d. C.: los testimonios que se conservan son escasos y fragmentarios. El primer paquete más importante lo constituyen 42 fragmentos de papiro procedentes de Herculano, de los cuales se han podido leer 17. La producción libraría era rica y variada, caracterizada por el módulo amplio de las letras, por los claroscuros del trazado.

-Entre los siglos IV y VI d. C.: se utilizan otras escrituras para la copia de los libros, como la uncial; pero también se usan formas minúsculas, como la minúscula antigua y la semiuncial. 


Mientras que la capital libraria fue una escritura que permaneció estrechamente vinculada a la tradición de textos latinos, las escrituras uncial y semiuncial estuvieron vinculadas con la escritura cristiana primitiva.

Esta forma de producción del libro no cambió hasta el siglo IV, cuando empezó a estar vinculada con el mundo eclesiástico. Durante los siglos IV y VI, se introducirá en todo Occidente un nuevo modelo de libro. Se afirma el libro con forma cuadrada, que comporta también la utilización de un nuevo formato de escritura, el pergamino, que se convertirá, hasta la aparición del papel, en el soporte de la Europa Alto y Bajomedieval.

Hay diferencias en el aspecto material del libro, pues encontramos ejemplares de lujo que se diferencian de otros de factura menos esmerada y que presumiblemente se trataría de libros escolares o privados.

Del segundo período se conservan muchos más testimonios para estudiar cómo era la producción de libros en época romana, conservando una gran cantidad de manuscritos íntegros, la mayor parte de ellos ejemplares de lujo. Destaca un conjunto de manuscritos, todos ellos transmisores de textos de la literatura clásica y más concretamente de las obras de Virgilio. J. Mallon propuso que esta ejecución del “Virgilio augusto” no es más que un “juego caligráfico”.

Resulta muy complicado fechar los testimonios que se conservan en escritura capital. Como todos los documentos han estado encontrados en excavaciones arqueológicas, muchas se dataron arqueológicamente.

Entre los siglos II y III, el ámbito librario de la escritura latina sufrió una transformación que también afectó a otros dominios del uso de la escritura, como el ámbito usual pero también el epigráfico.


Ejemplos:

-Fragmento del Virgilio romano (Biblioteca Vaticana, 3867): final de la Bucólica (dos primeras líneas superiores) y final de la II. El poeta describe aquello que ve al atardecer. En el documento se puede leer: Etiam summa procul villarum culmina fumant / naioresque cadunt altis demontibus umbrae / Poeta Coridon / Poeta: Formonsum (formosum) nec quid Coridon pastor ardebat Alexin / delicias domini nec quid speraret habebat / tantum inter densas umbrosa cacumina fagos / adsiduae (adsidue) veniebat ibi haec inconditas solus (traducción libre: “También, allá lejos, humean las chimeneas de la villa / y las grandes sombras se precipitan desde las altas montañas. Poeta Coridón / Poeta: el pastor Coridón ardía por el hermoso Alexis, / las delicias del dueño, y no tenía qué esperar. / Solamente a las densas hayas, sombrías copas, / asiduamente venía. Allí estos desconciertos, solo…”).

-Vergilius Sangallensis (Biblioteca de Saint Gall, 1394, pág. 12): en el texto se puede leer: [Cura P]enum struere et flammis adolere penates; / [centu]m aliae totidemque pares aetate ministri / [qui dap]ibus mensas onerant et pocula ponunt (ponant) / [nec n]on et Tyrii per limina laeta frequentes / [conu]enere toris iusii discumbere pictis. / [Mir]autur dona Aeneae, mirantur Iulum / [fla]grantisque dei vultus simultaque verba / [Pra]ecipue infelix pesti devota futurae, / [expleri] mentem nequit ardescitque vendo / [Phoen]issa, et pariter puero donisque movetur / [ille] ubi complexum (complexu) Aeneae colloque pependit / [et m]agnum falsi implevit genitoris amorem (Eneida I, 702-715: “Hay cincuenta sirvientas dentro; cuida cada cual en su puesto de ir poniendo los manjares y avivar el fuego de los dioses hogareños. Otras cien y otros tantos criados iguales en edad van colmando las mesas de viandas y colocan las copas. No dejan de asistir los tirios. Entran por el alegre umbral en grupos y se les manda acomodarse en los bordados lechos. Miran maravillados los regalos de Eneas. Se asombran a la vista de Julo, de la lumbre radiante en la cara del dios, de su bien simulado parloteo, y del manto y el velo recamado de azafranado acanto. Y más que nadie la fenicia Dido, desventurada de ella, condenada a un inminente estrago, no puede saciar su alma, se le enciende mirándole, y le aturden a un tiempo niño y dones. Después que en un abrazo se le colgó del cuello a Eneas, colmando el hondo amor de su supuesto padre...”. Texto extraído de: VIRGILIO, Eneida (introducción de V. Cristóbal y traducción y notas de J. de Echave-Sustaeta), Madrid, Editorial Gredos, 1992.)

-Vergilius Augusteus (Biblioteca Vaticana, 3256, fil. I): se conserva parcialmente en dos bibliotecas: en la Biblioteca Estatal de Berlín y en la Biblioteca Vaticana. Algunos la han nombrado “capital elegantis” (tan sólo se da en este documento), contraponiéndola a la rústica, que es mayoritaria. Parece un ejercicio de caligrafía, con muchos paralelismos con la uncial del siglo VI. Diferencias entre esta y la uncial del VI: la “V”, en el segundo texto del Vergilius Augusteus, baja el trazo por debajo de la caja de escritura; en la “A”, en el Augusteus, desaparece el trazo central; la “O” y la “Q” tienen el eje ligeramente inclinado en el Sangallensis; la “F” y la “L” salen de la caja de escritura por arriba.

Fragmento inicial del Vergilius Augusteus (Biblioteca Vaticana, 3256, fol. III). Imagen: Wikimedia Commons:(https://commons.wikimedia.org/wiki/File:VergiliusAugusteusFolio3InitialO.jpg)


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