La ciudadanía romana

El ciudadano romano (civis romanus) de pleno derecho era la única persona que disponía del privilegio de participar y ejercer todos los derechos que concedía la ley romana, tanto en la esfera política (pública: derecho de voto en las asambleas populares o ius sufragii; derecho a cursar la carrera política y poder ejercer todas las magistraturas; derecho a servir en la legión; y derecho a solicitar un juicio popular en caso de ser condenado a muerte, provocatio ad populum) como en la privada (adquirir y transmitir la propiedad civil o ius commercium); contraer matrimonio y constituir una familia; capacidad para disponer de sus propios bienes y de recibir otros hereditarios (ius testamenti factio activa o passiva); y derecho a actuar en un procedimiento civil para defender sus derechos (ius actionis).

La ciudadanía romana se adquiera, en principio, por nacimiento. Importaba la condición de los padres: era ciudadano el hijo de un ciudadano romano, procreado en una boda legal (iustis nuptiis); en cambio, el hijo que naciese de personas no unidas en iustis nuptiis obtendría la condición de la madre en el momento del nacimiento. La ley Minucia (Gai, Inst. 1, 78), anterior a la guerra social, concedía al hijo siempre la peor de las condiciones de sus padres; en otras palabras, el hijo no era ciudadano romano cuando uno de sus padres no lo era.

¿Qué otras formas tenían de obtener la ciudadanía?

1. Por manumisión (iure ciuili). Como declaró Ulpiano (D. I, 1, 4): “Las manumisiones son también de derecho de gentes. La manumisión es liberación del dominio, es decir, concesión de la libertad”.

2. Concesión del derecho de ciudadanía (donatio civitatis), ya fuese de forma individual o colectiva, concedido por el pueblo con la autorización del Senado o de un magistrado y por el emperador en época imperial. Cuando se concedía a un particular se había de especificar a cada uno de los beneficiarios; por lo que respecta a la ciudadanía colectiva, se dirigía a ciudades y a pueblos, o incluso a un cuerpo del ejército de tropas auxiliares. La concesión de la ciudadanía se puede establecer en tres etapas:

-En el año 89 a. C. se concedió la ciudadanía a toda la Italia al sur del valle del Po.

-En el año 49 a. C., a todas las ciudades de la Galia Cisalpina, aunque desde el punto de vista político no fue una concesión completa, pues faltaban ciertos derechos políticos.

-En el año 212 d. C., el emperador Caracalla concedió la ciudadanía de pleno derecho a todos los hombres libres del Imperio: “Todos cuantos viven en el Imperio Romano han sido creados ciudadanos romanos por la constitución del emperador Antonino” (Dio. Cas. 77, 8). Como recientemente ha puntualizado Mary Beard, con esta concesión se erosionó “la diferencia entre conquistador y conquistado" y se completó "el proceso de expansión de los derechos y privilegios de la ciudadanía romana que había comenzado casi mil años antes” (2016: 17).

-Finalmente, el derecho Justiniano concedió la ciudadanía a todos los habitantes del Imperio.

Bibliografia
-BEARD, M., SPQR. Una historia de la antigua Roma, Barcelona, Crítica, 2016 (1ª edición inglesa, 2016).

-BERNARD MAINAR, R., Curso de derecho privado romano, Caracas, Universidad Católica Andrés Bello, 2006.

-GUILLÉN, J., Urbs Roma IV: Constitución y desarrollo de la sociedad, Salamanca, Ediciones Sígueme, 2009 (1ª edición, 2000).

-NICOLET, C., "El ciudadano y el político". El hombre romano, Giardina, A. (ed.), Madrid, Alianza Editorial, 1991, pp. 29-68.

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