La pretura

La pretura apareció en el año 336 a. C. En esencia, los pretores eran los principales encargados de los procedimientos judiciales, y más adelante se les otorgó también la tarea de gobernar las provincias romanas. Sobre un posible origen más antiguo, escribe Roldán (1990: 30): “Originariamente, en la temprana República, el pretor parece que fue un tercer magistrado en rango a los cónsules que, tras la reforma constitucional del 367, fue subordinado a ellos con funciones específicamente jurisdiccionales. Especializado, pues, en la administración de justicia, el praetor urbanus conservó el imperium, pero de categoría inferior y, por tanto, subordinado a los cónsules”.

Desde su creación y hasta el año 242 a. C., sólo había un pretor urbano, quien debía estar siempre en Roma y no podía ausentarse más de diez días; pero a partir de este año encontramos la elección de dos pretores: el praetor urbanus o pretor urbano y el praetor peregrinus o pretor extraurbano. El nombre de pretores fue aumentando progresivamente en el tiempo: en  el año 227-30 a. C., se eligieron dos nuevos pretores para Cerdeña, Córcega y Sicilia; en el 197 a. C., se eligieron dos más para el gobierno de las provincias de Hispania Citerior e Hispania Ulterior, aumentando el número total de pretores a seis. Un siglo después, el número de pretores continuaría aumentando, hasta llegar a la cifra de diez en el siglo I a. C., ocho en época de Sila y diez con Julio César.

Era tal la importancia de los pretores que por lo que respecta a las magistraturas ordinarias sólo estaban por encima de ellos los cónsules. Por eso, si uno de los cónsules se ausentaba de Roma, era sustituido temporalmente por el pretor, normalmente el praetor urbanus. Asimismo, en caso de necesidad militar, el Senado podía encargar al pretor la comandancia militar, pues poseían imperium, en este caso, normalmente, al praetor peregrinus. Una vez finalizada su tarea judicial con la conclusión de su mandato, los pretores eran enviados a una de las provincias con la tarea de gobernarla, ahora con el cargo de propretores o propraetores.

Entre las principales tareas de los pretores, encontramos:

-El pretor urbano recibía la faena de dirimir los conflictos entre los ciudadanos; mientras que el extraurbano era el encargado de establecer justicia entre los extranjeros o entre un ciudadano y un extranjero.

-En las causas civiles convocaban a las partes implicadas en el proceso. También nombraban a los jueces de la causa y les daban instrucciones o fórmulas.

-En las causas penales presidían las comisiones judiciales.

-Tenían el derecho a convocar a los comicios (ius agendi cum populo) y a presidirlos para la elección de los magistrados menores.

-También tenían el derecho a convocar al Senado (ius agendi cum patribus), aunque no solían aplicar esta competencia si los cónsules estaban en Roma.

-Los pretores, tanto el urbano como el extraurbano, publicaban el edictum praetorum, un edicto en el cual establecían las principales normas de derecho que se seguirían en los procedimientos judiciales, que se convirtieron, con el tiempo, en una de las principales fuentes del derecho romano.

Bibliografía
-KOVALIOV, S. I., Historia de Roma (edición revisada y ampliada por Domingo Plácido), Madrid, Akal, 1989 (1ª ed. 1948).

-REQUENA JIMÉNEZ, M., "El marco institucional del estardo romano". F. J. Fernández Nieto (coord.), Historia Antigua de Grecia y Roma, Valencia, Tirant lo Blanch, 2005, pp. 424-457.

-ROLDÁN, J. M., Instituciones políticas de la Republica Romana, Torrejón de Ardoz, Akal "Historia del Mundo Antiguo", 1990.

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