La censura

En el año 443 a. C. los patricios, para asegurarse su control de las altas magistraturas, crearon dos nuevos funcionarios, los censores, una magistratura extraordinaria, a quienes dotaron con la función de realizar el censo, tarea hasta entonces realizada por los pretores. Eran elegidos cada cinco años y duraban en el cargo los dieciocho primeros meses; eso se debe a que el censo se hacía cada cinco años, y con dieciocho meses era suficiente para cumplir su objetivo. A pesar de no tener imperium, eran elegidos en los comicios centuriados. Entonces, después de un año y medio, los censores dimitían y Roma estaba durante tres años y medio sin censores (no obstante, durante la época tardana republicana, hubieron períodos más largos de dieciocho meses de censura).

Los censores, pues, tenían las siguientes competencias:

1. Eran los encargados de hacer el censo de los ciudadanos, el listado de todos los ciudadanos romanos y sus rentas; control necesario para establecer los derechos y obligaciones militares y políticas de los ciudadanos, por ejemplo, el album senatus, la lista de todos los ciudadanos con derecho a formar parte del Senado.

2. Administraban los bienes del Estado: cobro de los impuestos, como el arrendamiento de tierras. También recaudaban las tasas aduaneras y los impuestos provinciales. Otorgaban los controles de abastimiento de géneros que necesitaba el Estado.

3. Tenían facultades para completar el Senado y separar a los senadores.

4. Controlaban las costumbres y la moral, pudiendo degradar a un ciudadano mediante la infamia o nota censoria. La degradación consistía en cambiar al degradado de centuria o de tribu, e incluso de privarlo de sus derechos políticos. Las faltas de carácter moral eran aquellas no contempladas por las leyes: maltratar a un familiar, avaricia, lujo y malgasto, falso testimonio, abuso del divorcio o divorcio injustificado, prodigalidad, etc.

Por otra parte, tenían un carácter religioso y temporal: "Esta operación del censo, es decir, la confección y control de la lista de ciudadanos y su reparto, en orden al servicio militar y al tributo, en clases censitarias y tribus, necesario también para el desarrollo de la vida política, no era simplemente una labor mecánica: estaba imbuida de significado religioso, puesto que la operación se interpretaba como una auténtica renovación del pueblo romano, con ceremonias solemnes de purificación, la lustratio, que, al celebrarse cada cinco años, explica el nombre de lustrum que los romanos daban al período de tiempo entre una y otra ceremonia, conservado en los idiomas románticos con su significado temporal" (Roldán Hervás, 1990: 32).


Bibliografía
-KOVALIOV, S. I., Historia de Roma (edición revisada y ampliada por Domingo Plácido), Madrid, Akal, 1989 (1ª ed. 1948).

-REQUENA JIMÉNEZ, M., "El marco institucional del estardo romano". F. J. Fernández Nieto (coord.), Historia Antigua de Grecia y Roma, Valencia, Tirant lo Blanch, 2005, pp. 424-457.

-ROLDÁN, J. M., Instituciones políticas de la Republica Romana, Torrejón de Ardoz, Akal "Historia del Mundo Antiguo", 1990.

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