El Senado


Era el más alto órgano administrativo de la República, y a él le correspondía el control supremo sobre toda la vida del Estado. En tiempos de la monarquía, los senadores eran elegidos por el propio rey, competencia que después adquirieron los cónsules; y con la ley de Ovinio (último cuarto del siglo IV a. C.), sería competencia de los censores su nombramiento: “[…] que los censores eligiesen bajo juramento para el Senado a los mejores magistrados de todas las categorías” (Festo, 246). Entonces, los censores revisaban cada cinco años las listas de senadores y tenían la facultad de eliminar y de inscribir nuevos senadores (lectio senatus). El número de senadores era de 300.

Los senadores se dividían en dos categorías (pertenecer a cada una de estas categorías se elegía verificándose por votación o por interrogación): 1) los senadores curules, en otras palabras, los ex magistrados que habían ocupado un cargo curul: ex dictadores, cónsules, pretores y ediles curules; 2) el resto: ex ediles plebeyos, tribunos de la plebe, cuestores y también senadores que no habían ocupado ninguna otra magistratura. El primer de la lista era conocido como princeps senatus. El Senado podía ser convocado y presidido por todos los magistrados extraordinarios, como los dictadores; o por los ordinarios, como lo cónsules, los pretores y, más tarde, también los tribunos de la plebe.

En un principio podían entrar a formar parte del Senado sólo los jefes de familia patricias (patres). Pero muy pronto, probablemente ya en los inicio de la República, comenzaron a formar parte también los plebeyos. En la medida en que estos fueron conquistando las magistraturas, su número en el Senado iba aumentando. En consecuencia, en el siglo III a. C., prácticamente la totalidad del Senado pertenecía a la nueva nobleza (nobilitas), favoreciendo la integridad y la ausencia de desacuerdos internos, y garantizando el apoyo de las familias más influentes. Entre el Senado y los magistrados existía cierta colaboración, pues los magistrados acababan en el Senado, y los nuevos funcionarios eran elegidos entre los mismos senadores. De la misma forma, a los magistrados no les convenía luchar contra los senadores, pues los primeros cambiaban cada año y el segundo apenas sufría variaciones importantes.

Entre las principales competencias del Senado, destacan:

1. Antes del año 339 a. C, le correspondía el derecho a confirmar las decisiones tomadas por las Asambleas populares, que a partir de este año se redujeron a la aprobación preventiva de los proyectos de ley que se debían presentar a los comicios.

2. En situación de peligro interior o exterior, el Senado declaraba la situación de emergencia, generalmente con el nombramiento de un dictador. A partir del siglo II a. C., el Senado confirió en contadas ocasiones a los cónsules poderes extraordinarios similares a los del dictador, caso de elegir a un único cónsul (sine collega), medida que sólo fue adoptada durante el siglo I a. C.

3. Dirección de los asuntos militares: establecía la época de reclutamiento, el nombre de soldados a reclutar y la constitución de los contingentes (ciudadanos, aliados, etc.); decidía sobre la disolución del ejército y controlaba la subdivisión de la unidad entre los jefes militares; fijaba el presupuesto de cada cuerpo; concedía triunfos y otros honores a los comandantes victoriosos.

4. En manos del Senado se concentraba tota la política exterior, que a pesar de que el derecho a declarar la guerra, concluir la paz y los tratados de alianza pertenecían al pueblo reunido, el Senado se ocupaba de los trabajos preparatorios: enviando y recibiendo embajadas, actos diplomáticos.

5. Controlaba las finanzas y los bienes del Estado: redactaba el balance (normalmente cada cinco años), la cantidad y carácter de los impuestos, dirección de acuñación de moneda, etc.

6. Supervisaba la vigilancia del culto, establecía las fiestas, reglamentaba los sacrificios propiciatorios y purificadores, controlaba los cultos extranjeros (pudiendo prohibirlos) e, incluso, podía interpretar los signos de los dioses (auspicios).

7. Hasta la época de los Graco, los miembros de todas las comisiones judiciales eran elegidos por el Senado. Desde entonces, pasó a manos de los caballeros (mercaderes ricos y usureros).

8. En caso de que los aspirantes a cónsul no hubiesen llegado a Roma para acceder al poder o para las elecciones, si este cargo estaba vacante mientras llegase, el Senado podía declarar el interregno (interregnum), término conservado de época monárquica. Durante este breve período, uno de los senadores era nombrado interrex, permaneciendo en su cargo durante cinco días, después de los cuales se nombraba otro senador que lo substituía; y así sucesivamente mientras que los comicios centuriados no hubiesen elegido a los nuevos cónsules.

Bibliografía
-FERNÁNDEZ NIETO, F. J. (coord.), Historia Antigua de Grecia y Roma, Valencia, Tirant lo Blanch, 2005.

-KOVALIOV, S. I., Historia de Roma (edición revisada y ampliada por Domingo Plácido), Madrid, Akal, 1989 (1ª ed. 1948).

-ROLDÁN, J. M., Instituciones políticas de la República romana, Torrejón de Ardoz, Akal "Historia del Mundo Antiguo", 1990.

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