El primer ejército organizado de Roma: Servio Tulio

Reforma centuriada de Servio Tulio (Ledo Caballero, 2005: 333)

Primera clase. Ilustración: Ugo Pericoli
El sector de la población que disponía de derechos políticos se dividió en cinco clases, según su riqueza personal (ases). Estas cinco clases, tenían que aportar al ejército un número preestablecido de centurias. Encontramos, en primer lugar, a una primera clase, que se dividía en iuniores y seniores. Su renta era superior a los cinco mil ases. Éstos tenían que costearse el equipamiento militar, que dependía según la clase a la que pertenecía: los de la primera clase, por ejemplo, utilizaban la armadura característica del hoplita griego, como escribe Tito Livio: “Se les impuso como armas el casco, el escudo redondo, las grebas y la coraza, todas ellas de bronce y para servir de protección del cuerpo; como armas ofensivas la lanza y la espada” (I, 43, 1-9).  A esta clase, Tito Livio añadió unes dos centurias de obreros, quienes “cumplían el servicio militar sin llevar armas; tenían como misión el transporte de las máquinas de guerra” (I, 43, 1-9).

Segunda clase. Ilustración: Ugo Pericoli
Observamos una segunda clase, formada de “cien mil a setenta y cinco mil ases de renta” (I, 43, 1-9), como nos informa Tito Livio, quien cuenta unas veinte centurias, formadas tanto por jóvenes como por mayores, con armas y armaduras similares, excepto un pequeño cambio: utilizaban el escudo alargado (más parecido al posterior scutum) en lugar del redondo (más típico entre los hoplitas); otro cambio fue la coraza.

Tercera clase. Ilustración : Ugo Pericoli
La tercera clase era bastante parecida a la segunda, con unas armas y armaduras sin cambios aparentes, con la simple desaparición de las grebas. Tito Livio fijó la renta de esta clase en “cincuenta mil ases” (I, 43, 1-9). El número de centurias era el mismo, así como la diferenciación entre jóvenes y viejos.

Cuarta clase. Ilustración: Ugo Pericoli
Respecto a la cuarta clase, se fijó la renta en torno a los “veinticinco mil ases” (I, 43, 1-9). El mismo número de centurias, pero con un cambio en las armas: sólo utilizarán de aquí en adelante la lanza y el venablo.

Quinta clase. Ilustración: Ugo Pericoli
La quinta clase era muy numerosa, integrada por un total de treinta centurias. Su renta era de “once mil ases” (I, 43, 1-9). Sus armas eran muy rudimentarias, formadas por hondas y proyectiles de piedra.

Clase de los caballeros. Ilustración: Ugo Pericoli

A parte de estas tropas, encontramos a los équites o caballeros, formados por dieciocho centurias. También vemos dos centurias de músicos (quinta clase), y otras tantas de fabri (artesanos). Aquellos que no tenían el mínimo de riqueza necesario, los más pobres, eran los accensi, quienes se quedaban fuera del mundo militar.


Bibliografía
-LEDO CABALLERO, A. C., “La Roma arcaica y el período monarquico”. Historia Antigua de Grecia y de Roma, Fco. J. Fernández Nieto (coord.), Valencia, Tirant lo Blanch, 2005.

-GUILLÉN, J. Urbs Roma I. La vida privada, Salamanca, Ediciones Sígueme, 2004 (1ª ed. 1977).

-MARTÍNEZ-PINNA, J., La Roma primitiva, Torrejón de Ardo, Akal: “Historia del Mundo Antiguo”, 1989.

-MARTÍNEZ-PINNA, J., “Los reyes de Roma entre la leyenda y la Historia”. Gerión, 19, pp. 689-708.

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