El cursus honorum


Los jóvenes romanos, entre los 14 y 16 años, participaban en una fiesta pública conocida como dies virilis togae, inicio de su vida pública y, por tanto, política, recibiendo la toga, símbolo de su incorporación a la ciudad y de sus nuevos derechos y obligaciones con y por la ciudad. Una vida política que se resumía en el cursus honorum, carrera política a la cual pretendían aspirar muchos jóvenes romanos. El cursus honorum era, por tanto, la relación de todos los cargos públicos ejercidos de forma ascendente por un ciudadano romano.

El orden natural era el siguiente: 1) solía iniciarse con la cuestura; 2) edilidad; 3) tribuno de la plebe; 4) pretor; y 5) consulado; a pesar de que existían otras magistraturas extraordinarias, caso de la censura y de la dictadura, así como el ejercicio de diferentes sacerdocios. Así pues, se podía acceder a la cuestura a los 28 años, edil a los 31, pretor a los 34 y cónsul a los 37. Pero con la Lex Cornelia de Sila, se modificaron las edades, pasando a los 30, 37, 40 y 43 años, respectivamente. A pesar de todo, estas limitaciones se vieron alteradas por el abuso de la prorrogación de las magistraturas superiores.

Pero, antes de acceder a las magistraturas del cursus honorum, los jóvenes romanos debían cumplir con ciertas funciones militares y administrativas. Así, el joven, en primer lugar, debía cumplir con el servicio militar mínimo aproximado de 10 años, durante el cual ejercía diferentes cargos militares oficiales del ejército. Una vez terminado el servicio militar, quien quisiese continuar con su carrera política, debía entrar en el vigintisexvirato, un conjunto de veintiséis cargos administrativos que se ocupaban, entre otras funciones, de los asuntos administrativos, acuñación de moneda, vigilancia de las calles, etc. Con la finalización de estos servicios, los jóvenes romanos accedían a sus primeras experiencias en la función pública.

Aún con todo, no hace falta decir que el cursus honorum solía proveer a la vida pública romana de una continua elite homogénea de políticos, la mayoría de los cuales provenían de las familias dirigentes de la nobleza patricio-plebeya, de la cual tradicionalmente se habían extraído las principales magistraturas. Así, no es de extrañar, según estaban establecidas las limitaciones y restricciones de la carrera pública, que cualquier miembro podía perpetuarse en el cargo, utilizando abusivamente su poder.

Bibliografía
-REQUENA JIMÉNEZ, M., "El marco institucional del estado romano". Fco. Javier Fernández Nieto (coord.), Historia Antigua de Grecia y Roma, Valencia, Tirant lo Blanch, 2005, pp. 423-457.

-ROLDÁN, J. M., Instituciones políticas de la Republica Romana, Torrejón de Ardoz, Akal "Historia del Mundo Antiguo", 1990.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada