Tarquinio el Soberbio, el último rey de Roma

Tarquinio el Soberbio

“Después de él (Servio Tulio) obtuvo de Roma Lucio Tarquinio, y no lo consiguió conforme a las leyes, sino por medio de las armas […]. Este Tarquinio despreciaba tanto a la masa de los plebeyos como a los patricios, que le habían conducido al poder, destruía y violaba las costumbres, las leyes y todas las disposiciones tradicionales con que habían gobernado la ciudad los reyes anteriores, transformando así su reinado en una tiranía reconocida. En primer lugar, estableció en torno a su persona una guardia de hombres muy audaces, tanto nativos como extranjeros, armados con espadas y lanzas. Éstos, durante la noche, acampaban alrededor del palacio real, y de día, cuando salía, le acompañaban a donde fuera, proporcionándole así una gran seguridad frente a los posibles conspiradores. En segundo lugar, no hacia salidas frecuentes, sino escasas e imprevistas, despachaba la mayor parte de los asuntos de estado en casa y con sus más íntimos colaboradores y sólo unos pocos en el Foro. No permitía que se le acercara quien quisiera, a no ser que él mismo lo llamara. Con los que se le acercaban no se mostraba ni benévolo ni afable, sino duro y cruel, como un auténtico tirano, con un aspecto más terrible que agradable. Y las decisiones sobre desavenencias contractuales las tomaba basándose no en las leyes ni en la justicia, sino según su propio humor. Por estas razones los romanos le dieron el sobrenombre de Superbo, que en nuestra lengua quiere decir “el soberbio”; y a su abuelo lo llamaban Prisco, o, como nosotros diríamos, ‘el Viejo’, pues sus dos nombres eran iguales a los del joven”.
Dionisio de Halicarnaso IV, 41

Tarquinio el Soberbio (534-510 a. C.) fue el último rey de Roma. Según las distintas versiones, se trataba del hijo o el nieto de Tarquinio Prisco. Su figura ha sido polémica y ha dado paso a diferentes versiones. La tradición muestra a un Tarquinio acusado de usurpar el trono, de obligar a la gente a trabajar en la construcción de las obras públicas de forma gratuita y también de restarle poder al Senado. Incluso las fuentes griegas le acusan de tirano y parece ser que llegó al poder sin ningún respaldo de la aristocracia.

Durante el reinado de Tarquinio finalizó la construcción del templo de Júpiter, ubicado en el Capitolio. También finalizó la construcción de la cloaca máxima para el drenaje de los pantanos locales. Se urbanizó la zona que comprendía el Palatino y la Velia. Otra atribución es la reforma del calendario del año 510 a. C. Durante su reinado se desarrolló el comercio.

En la época de Tarquinio, Roma aumentó su influencia en la liga latina, organismo que unía a las comunidades latinas entorno al nomen latinum. Emprendió una actividad militar y diplomática tanto con el resto de habitantes del Lacio como también con otros pueblos. Esta influencia se ve al final de la monárquica cuando, una vez expulsado Tarquinio de Roma y proclamada la República, todas las comunidades latinas que formaron la Liga Latina intentaron ayudarlo a restaurar la monarquía en Roma. También combatió contra sabinos, volscos y etruscos.

Por lo que respecta al final de su reinado, la tradición dice que la expulsión de Tarquinio el Soberbio fue debida a la violación de su hijo Sexto a Lucrecia, mujer de Lucio Colatino, uno de los principales aristócratas. Este hecho provocó una serie de hostilidades por parte de la aristocracia al rey que terminó con la expulsión de éste y la proclamación de la etapa republicana. No obstante, la historiografía actual niega esta versión, argumentando una mayor complejidad de los hechos, sumándose nuevos factores como la aparición del rey etrusco de Clusium Lars Porsena quien intervino aprovechando la crisis romana.

Bibliografía
-BRAVO, GONZALO: Historia de la Roma antigua, Madrid, Alianza, 1998.

-LEDO CABALLERO, A. C., “La Roma arcaica y el período monárquico”. Historia Antigua de Grecia y de Roma, Fco. J. Fernández Nieto (coord.), València, Tirant lo Blanc, 2005, pp. 315-343.

-MARTÍNEZ-PINNA, J., La Roma primitiva, Torrejón de Ardoz, Akal “Historia del Mundo Antiguo”, 1989, pp. 34-38.

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