Leyes romanas


(Listado provisional que se irá ampliando)

-Lex Acilia repetundarum: ley sobre las concusiones del año 123/122, gravadas sobre una lámina de bronce.

-Lex Aelia Sentia: Ley promulgada el año 4 d. C., como una continuación de la lex Fufia caninia (2 a. C.). Limitaba el derecho de liberación de los esclavos por parte de los propietarios vivientes. Tan sólo el propietario mayor de 20 años, y únicamente para esclavos con más de 30 años, podía decidir por sí sólo la concesión de la libertad. Si se faltaba a alguna de estas condiciones, en Roma la ley exigía la intervención de una comisión especial formada por cinco senadores y cinco caballeros (en las provincias la comisión debía formarse con veinticinco ciudadanos romanos) que debía decidir si la liberación de un esclavo o de un grupo de esclavos respondía a exigencias reales.

-Lex Agraria: ley agraria que repetía esencialmente la del año 133 a. C., aunque con algunos complementos añadidos y algunas mejoras. También restauraba en su antigua amplitud la actividad de los triunviros agrarios.

-Lex Appuleia de maiestate: ley de Saturnino presentada durante su primer tribunado de la plebe, el año 103 a. C., sobre las ofensas a la grandeza del pueblo romano. Esencialmente, ponía en manos de los demócratas una poderosa arma de lucha contra los optimates. Mediante esta, era posible entregar a un tribunal a cualquier persona culpable de haber perjudicado los intereses del pueblo (una batalla perdida, un acto hostil contra la Asamblea Popular o de los representantes del pueblo, etc.).

-Lex Aternia Tarpeia: ley del 455/4 a. C. de Espurio Tarpeyo y Aulo Aternio que limitó el derecho de los cónsules a establecer por crímenes comunes.

-Lex Aurelia: el año 70 a. C., el pretor Lucio Aurelio Cota promovió una amplia reforma judicial. Esta ley fijaba que, desde entonces, los colegios judiciales debían componerse por un nombre igual de senadores, de caballeros y de tribunos erariales (tribuni aerarii, es decir, plebeyos ricos que por su posición financiera estaban inmediatamente después de los caballeros). Esta ley ponía fin -y de forma más o menos satisfactoria para todos- a la larga lucha por los tribunales iniciada en época de los Graco.

-Lex Caecilia Didia: ley del año 98 a. C. que prohibía reunir en una única ley diferentes argumentos.

­-Lex Calpurnia: el 149 a. C., Calpurnio Pisón instituyó, mediante esta ley, una comisión judicial permanente para atender las causas de corrupción de los magistrados romanos.

-Lex Canuleia: abolió en el 445 a. C. la prohibición del matrimonio entre patricios y plebeyos.

-Lex Cornelia de XX questoribus: ley emitida por Sila para aumentar el número de cuestores.

-Lex curiata de imperio: referente a las Asambleas populares, a las cuales les correspondía la formalidad de entregar el poder o imperium (máximo poder ejecutivo) a los magistrados electos en los comicios centuriados, votando cada vez una ley especial sobre el poder: lex curiata de imperio (para más información, ver “Los comicios curiales”).

-Lex de imperio consulari: según la tradición, en el año 462 a. C. el tribuno Cayo Terentilo Arsa propuso formar una comisión de cinco personas para la elaboración de leyes sobre la limitación de los poderes del pretor en relación con el carácter colegiado asumido para asumir el cargo. Los patricios, obviamente, mostraron una fuerte oposición a dicha proposición, degenerando en conflictos de larga duración.

-Lex de imperio Vespasiani: documento que concedía al emperador Vespasiano (69-79 d. C.) el derecho de realizar todos aquellos actos que considerase oportunos por el bien del Estado.

-Leyes de las XII Tablas: es uno de los documentos más antiguos de la historia romana (sino el que más). A partir de la arbitrariedad de los magistrados en el campo de la justicia, los movimientos democráticos aspiraron a fijar necesariamente por escrito el derecho consuetudinario. Después de todo una cadena de problemas (propuestas del tribuno Cayo Terentilo Arse, oposición de los patricios, leyes de Icili, guerra contra los volscos, sabinos y ecuos), se envió una comisión de tres personas a Grecia en el 454 a. C. con la finalidad de estudiar la legislación griega en general, así como las leyes del legislador griego Solón (s. VII-VI a. C.). Un par de años más tarde, la comisión retornó a Italia y estableció un colegio de 10 personas (decenviros), a los que en el 451 a. C. se les concedió plenos poderes (ni las Asambleas Populares podían actuar en contra de las acciones de los decenviros), no eligiéndose ningún funcionario más en todo el año. Evidentemente, todos los decenviros eran patricios, y dirigidos por Apio Claudio. Después de un año de trabajo, se establecieron las diez tablas de leyes, las cuales se expusieron en el Foro, siendo aprobadas posteriormente por los comicios centuriados. El año 450 a. C. se nombraron nuevos decenviros, nuevamente comandados por Apio Claudio, pero en esta ocasión plebeyos y patricios por igual; se redactaron otros dos tablas. A partir de los segundos colegiados decenviros, y especialmente después del 449 a. C., surgieron muchos problemas, que desembocaron con la movilización en masa del pueblo en contra del poder tirano de los diez funcionarios.

Entre las principales leyes de las XII Tablas, destacan las que se elaboraron respecto a los deudores (Tabla III); el poder patriarcal expresado con el pleno poder del padre sobre los hijos, pudiendo incluso venderlos por tres veces (Tabla IV); la mujer no tenía ningún derecho, siempre estaba sujeta a la esfera masculina; se reglamentaron las relaciones de clientela (Tabla VIII); prohibición de pronunciar condenas a muerte de ciudadanos romanos fuera de los comicios centuriados; reforma del calendario; o la prohibición del matrimonio entre patricios y plebeyos.

-Lex de provinciis consularibus: defendida por Cayo Graco, establecía un sistema más democrático para la subdivisión de las provincias entre los cónsules que entraban en funciones. Hasta entonces, el Senado distribuía las provincias después de la elección de los cónsules, generando la posibilidad de adjudicar las mejores provincias a los que quisieran.  Desde ahora, las provincias debían ser elegidas antes de la elección.

-Lex de viis muniendis: la ley de construcción de calles de Cayo Graco organizaba, desde ahora, las vías de comunicación de Roma, con tal de mejorar y acomodar los sistemas de transporte del cereal, gran interés de campesinos y de la clase de los caballeros.

-Lex frumentaria: promulgada por Cayo Graco. Presenta cierta dificultad: queda en duda si hacía referencia al establecimiento de vender el trigo de los almacenes del Estado a un precio inferior al del mercado. Es decir, un control estatal del precio del pan. Según parece, dicha ley beneficiaba a la población más pobre, más vulnerable a los cambios de los precios de un producto tan básico.

-Lex Fufia Caninia: el año 2 a. C., el emperador Augusto dictó una ley que limitaba la liberación de esclavos por testamento: los amos que tenían de 3 a 10 esclavos, no podían liberar a más de la mitad; los que tenían de 10 a 30, no más de un tercio; los que poseían de 30 a 100, no más de un cuarto; y los que tenían de 100 a 500, no más de un quinto. Se prohibía liberar más de 100 esclavos, por tanto, por testamento, aparte de que los nuevos libertos debían indicarse nominativamente. Con esta ley, el emperador pretendía reducir notablemente el número de libertos, con tal de preservar la pureza de la ciudadanía romana.

-Lex Gabinia: el año 67 a. C., el tribuno de la plebe Aulo Gabinio propuso nombrar un procónsul con plenos poderes a uno de los cónsules por tres años, con tal de hacer frente a la amenaza de la piratería del Mediterráneo. El elegido fue Pompeyo, elección que no gustó a los círculos antidemocráticos del Senado, los optimates. Pero esta idea no fue sólo propuesta, sino que mediante dicha ley fueron ampliados los poderes que en un principio el tribuno propuso otorgar al procónsul: se eligieron 24 legados, dispondría de 500 naves y una cantidad de tropas de 120.000 infantes y 5.000 jinetes.

-Lex Icilia: ley promulgada por el tribuno de la plebe Espurio Icilio el año 456 a. C. sobre la repartición de las parcelas del Aventino entre los plebeyos.

-Lex iudiciaria: ley judicial de Cayo Graco que, presumiblemente, se refería a la composición de las comisiones judiciales permanentes, especialmente a aquellas destinadas a causas de corrupción de los lugartenientes provinciales. El modo de ejecución de las comisiones no está nada clara: Livio (LX) argumenta que Cayo dejó la tarea en manos del Senado, aumentando el número de senadores con 600 nuevos miembros procedentes de la clase de los caballeros; en cambio, Plutarco (Cayo Graco V) afirma que Graco agregó a los senadores-jueces, que eran 300, otros 300 de entre los caballeros, formando un tribunal de 00; otras versiones defienden que estas comisiones fueran arrebatadas de manos de los senadores y transmitidas a los caballeros.

-Lex Iulia: durante el contexto de la Guerra Social (rebelión de los aliados itálicos; 91-87 a. C.), el cónsul Julio César promovió una ley que concedía el derecho de ciudadanía a las comunidades aliadas que todavía no se hubiesen separado de Roma. Era un medio de detener la difusión del movimiento social, decisivo para que los pueblos umbros y etruscos permanecieran fieles a Roma.

-Lex Iulia de adulteriis coercendis: éntrelos años 18 a. C. y 9 a. C., el emperador Augusto promulgó una serie de mesuras destinadas a la consolidación de la familia y al aumento de la natalidad. Esta ley, por tanto, estaba en contra del adulterio: daba, en algunos casos, al padre de la mujer casada, el derecho de matar a su propia hija junto al amante; de la misma forma, el esposo humillado podía, circunstancialmente, matar al amante de la mujer, pero nunca a ésta. En resumen, la ley sacaba del ámbito familiar todos estos casos de adulterios para convertirlos en objeto del proceso público delante del tribunal.

-Lex Iulia de maritandis ordinibus: ley de Augusto en contra del estado núbil y contra la no natalidad. Es decir, parece ser que obligaba a casarse a los ciudadanos libres y a los libertos (excluía a los senadores), y si no lo cumplían eran castigados; todos los hombres de entre 25 y 60 años y las mujeres de entre 25 y 50 debían casarse. El castigo prohibía el derecho a disponer de sus propios bienes en el testamento, respecto a los hombres; en el caso de las mujeres, a parte de la anterior prohibición del testamento, también les era impuesta una tasa especial igual al 1% del valor de sus bienes.

-Lex Iulia Municipalis: ley de Julio César sobre la organización municipal.

-Lex Iulia repetundarum: ley de Julio César del año 59 a. C. sobre la corrupción, con la que se establecían normas para los pagos a efectuar a los gobernadores provinciales, aumentando su responsabilidad en las concusiones. Fue una de las leyes que César adoptó para aligerar la situación de las provincias.

-Leyes de Licinio y Sextio: promulgadas entre los años 376 y 367 a. C. por los tribunos de la plebe Cayo Licinio y Lucio Sextio, en lucha contra la tiranía política patricia. La primera de las rogationes (proyectos de ley) proponía que el pago de los intereses de la suma de las prestaciones debía ser correlativo a la extinción de la deuda, mientras que el resto debería dividirse en cuotas a pagar cada tres años. Es decir, la abolición de las obligaciones de largo vencimiento; el segundo proyecto de ley establecía una norma sobre la ocupación de la tierra del Estado, limitándose a 500 yugadas (unas 125 hectáreas, aproximadamente); la tercera propuesta preveía la abolición del cargo de tribunos militares con poder consular. En segundo lugar, debería elegirse a los cónsules, pero desde ahora uno de los dos debía ser elegido de entre los plebeyos, siendo el otro patricio (este aspecto de la ley no fue exhaustivo durante los años inmediatamente posteriores, encontrando años con dos cónsules patricios. No obstante, con el paso del tiempo, esta norma terminó aceptándose completamente). Pero los patricios, aunque el 367 a. C. terminaron cediendo por presión popular, modificaron algunos aspectos de la magistratura: las funciones judiciales fueron eliminadas del cónsul y transferidas al pretor, funcionario elegido sólo entre los patricios. También, junto a los dos antiguos ediles plebeyos, se crearon dos ediles patricios o curules.

-Lex Livia: ley del tribuno de la plebe Livio Druso en contraposición a las reformas agrarias del tribuno Cayo Graco. Esta ley proponía fundar en Italia 12 colonias de 3.000 hombres cada una y exceptuar a sus habitantes de todo tipo de impuestos (a diferencia de la ley de Graco, según la cual los habitantes de las colonias debían pagar al Estado una pequeña contribución por el alquiler de la tierra). Propuesta irrealizable, y en la práctica nunca existieron las colonias.

-Lex Maiestatis: el emperador tiberio (14-3 d. C.) intentó atraer la oposición de sectores de la clase senatorial. Por este motivo, promulgó una ley para protegerse de sus ataques y de las diferentes aplicaciones. Posteriormente, durante el gobierno de Calígula (37-41), la política de confiscaciones de tierras por medio de la aplicación de esta ley fue uno de los motivos por los que la oposición de las clases dirigentes itálicas terminaron conspirando contra él.

-Lex Manilia: el tribuno de la plebe Cayo Manilio propuso en el 66 a. C. investir a Pompeyo con el mando supremo de Oriente, sometiendo a sus órdenes a todos los demás y concediéndoles el derecho de declarar la guerra y concertar la paz. La propuesta fue aceptada por la Asamblea Popular, a pesar de la oposición del Senado.

-Lex militaris: en el 122 a. C., Cayo Graco también propuso la ley militar que prohibía llamar a armas a los ciudadanos que no tuviesen diecisiete años y establecía que el equipo del soldado debía correr totalmente a cargo del Estado, sin que el gasto se le restase del sueldo, como sucedía hasta entonces.

-Lex Papia Poppaea: como respuesta a la dureza de la lex Iulia de maritandis ordinibus de Augusto, en el 9 d. c. se emitió una ley de Papio Mutilio i Popeo Segundo, que obligó a Augusto a ceder en algunos de sus puntos. En esta ley se ampliaban los límites de las relaciones familiares dentro de las cuales se permitía la libertad de testar, y prolongaba los términos en que la mujer divorciada o viuda debía encontrar un nuevo esposo. Los que no habían tenido hijos podían transmitir en herencia la mitad de la suma de la que habrían dispuesto en caso contrario. La ley, también, preveía una serie de beneficios para los padres con muchos hijos (se entiende aquellos que tenían tres o más hijos, just trium liberorum).

-Lex Pedia: ley del 43 a C. de Quinto Pedio, colega de Octaviano, que ordenaba el proceso contra los asesinos de Julio César, condenados y declarados enemigos de Roma. Fueron abolidas las medidas contra Lépido y Marc Antonio, volviendo a Italia.

-Lex Plautia Papiria: ley promulgada durante el contexto de la Guerra Social (rebelión de los aliados itálicos; 91-87 a. C.), después de la lex Iulia. La lex Plautia Papiria, propuesta por los tribunos de la plebe Marco Plaucio Silvano y Cayo Papirio Carbón, establecía que cada uno de los miembros de una comunidad aliada que, en el término de dos meses, declarase delante de un pretor romano su deseo de sr admitido entre los ciudadanos, recibiría los derechos de ciudadanía romana. No obstante, los nuevos ciudadanos no serían admitidos entre las 35 tribus, sino que se inscribirían solamente en 8, disminuyendo sus derechos en la práctica (inferioridad a los comicios tribales), más similar en condiciones a los libertos que a los ciudadanos romanos de plenos derechos.

-Lex Poetelia Papiria: ley de Petelio Libón y Papirio Cursor del 326 a. C., según Livio (VIII, 28), o del 313 a. C., según Varrón (La Lengua Latina VII, 105). En teoría, esta ley abolía el antiguo procedimiento sobre las obligaciones de los deudores. Desde entonces, ningún ciudadano romano podía ser transformado en esclavo sino por sentencia del tribunal. También, la ley daba al deudor el derecho de mantener su libertad personal con la cesión al acreedor de los propios bienes mediante declaración jurada de no poseer ninguna otra cosa. En otras palabras, la práctica abolición para los ciudadanos romanos de la esclavitud por deudas. A pesar de esto, en las provincias romanos fue muy diferente: sus habitantes no tenían derecho de ciudadanía y los usureros romanos reducían a sus deudores a la esclavitud. Naturalmente, las deudas no desaparecieron del todo, tan sólo desaparecieron las formas más radicales, como la esclavitud de un ciudadano de plenos derechos.

-Lex Pompeia: ley promulgada durante el contexto de la Guerra Social (rebelión de los aliados itálicos; 91-87 a. C.), después de la lex Iulia y de la lex Plautia Papiria. En esta ocasión, el cónsul del 89 a. C., Pompeyo Estrabón, promovió dicha ley para conceder plenos derechos de ciudadanía romana a las colonias latinas que se encontraban en la Galia Cispadana y derechos de colonia latina a las comunidades situadas más allá del Po y a las tribus galas que formaban parte de estas.

-Lex Pompeia Licinia: el año 70 a. C. fueron nombrados cónsules Pompeyo y Craso. Con esta ley abolieron todas las limitaciones fijadas durante la dictadura de Sila al poder de los tribunos de la plebe, los cuales durante la vigencia de la constitución del dictador no tuvieron apenas prerrogativas: tan sólo pudieron actuar en el campo legislativo y judicial, y tan sólo con el previo consentimiento del Senado. A pesar de la muerte de Sila en el 78 a. C., todavía permanecieron buena parte de sus imposiciones unos años más.

-Lex Rubria: en el 123 o 122 a. C., Cayo Graco estableció dos o tres colonias en Italia. También quería fundar otra fuera de Italia, precisamente en el territorio de la antigua Cartago, siendo la primera vez que se proponía la fundación de una colonia fuera de la península itálica. La propuesta fue presentada por un colega suyo, Rubrio, pasando a la Asamblea Popular, que fue nombrada Junonia.

-Lex Sempronia: ley mediante la cual Tiberio Graco convertía su propuesta agraria en ley, estableciendo una comisión de tres miembros para llevarla adelante (su suegro Apio Claudio, su hermano Cayo Graco y él mismo). La nueva ley tenía el objetivo de garantir su eficacia, aunque generó muchas acusaciones por parte de los enemigos de la reforma. Le ley agraria disponía: a cada poseedor de tierra estatal o ager publicus se le permitía mantener una propiedad de 500 yugadas, y si tenía hijos, recibiría 250 más por cada hijo, con una limitación de 1.000 yugadas (250 hectáreas) por familia. El resto de la tierra estatal debía ser restituida al gobierno romano para su posterior división entre los ciudadanos más pobres en pequeñas parcelas (unas 30 yugadas por familia), en arrendamiento hereditario y sin posibilidad de venderlas; pero no preveía una suma económica para la compra de las herramientas necesarias para poner a punto la tierra. Para encontrar una solución al problema, a comisión propuso a la Asamblea popular destinar el testamento legado por el rey Átalo III de Pérgamo a Roma para dar subsidios a los nuevos propietarios. Obviamente, el Senado fue acumulando odio hacia los Graco y sus reformas.

-Lex Sempronia de coloniis deducendis: ley de establecimiento de colonias del 123 o 122 a. C. de Cayo Graco. Esta ley derivaba del hecho de que las principales divisiones de tierra estatal en Italia estaban agotadas y no había ninguna solución estable. Así pues, el establecimiento de nuevas colonias debía ser una medida complementaria de la reforma. Así se fundaron dos o tres colonias en Italia (Minervia en el Brucio, Neptunia en Tarento y otro posible en Capua). En relación con estas fundaciones, encontramos el establecimiento de Junonia en el territorio de la antigua Cartago por el tribuno de la plebe Rubri medianet la lex Rubria, con ayuda y consentimiento de su colega Cayo Graco.

-Lex Sempronia de provincia Asia: en la nueva provincia de Asia (antiguo reino de Pérgamo), por propuesta de Cayo Graco, se introdujo el diezmo y se empezó a contratar la recaudación.

-Lex Servilia iudicaria: ley judicial del tribuno de la plebe Servilio Glaucia en el 104 a. C. Estaba dirigida contra la abolición de la ley judicial de Cayo Graco, que había estado propuesta por el cónsul Sevilio Cepión en el 106 a. C. Con esta ley de Glaucia, los procesos judiciales volvieron a estar en manos de los caballeros.

-Lex Servilia repetundarum: otra ley del tribuno de la plebe Servilio Glaucia del año 104 a. C., en relación con la ley judicial. Se trataba de establecer una mayor responsabilidad de los funcionarios en base a un procedimiento judicial más severo frente a las causas de corrupción.

-Lex Thoria: ley agraria del tribuno de la plebe Espurio Torio del año 111 a. C. que derogaba la anterior legislación fijada por Tiberio Graco (ver lex Sempronia). Todas las tierras ex estatales (ya fuesen pequeñas parcelas concedidas en virtud de la lex Sempronia o de grandes propiedades de hasta 1.000 yugadas establecidas por la misma ley), eran declaradas de propiedad privada, no sujetas a impuestos ni a limitaciones posteriores. Desde entonces se prohibía a los particulares ocupar tierras estatales, teniendo que ser exclusivamente entregadas en arrendamiento por los censores o servir para el pastoreo. Para los pequeños propietarios se estableció un nivel muy bajo para el aprovechamiento de los campos de pastoreo, consistente en diez cabezas de ganado y cincuenta de pequeño ganado. En resumen, triunfaba la propiedad privada sobre la estatal.

-Lex Titia: ley del tribuno de la plebe Publio Ticio en el 43 a. C. que fue aprobada por los comicios por la cual Octaviano, Lépido y Antonio eran investidos con poderes ilimitados durante cinco años (hasta el 31 de diciembre del 38 a. C.) para la reorganización del Estado.

-Lex Valeria: ley de Valerio Flaco (príncipe del Senado e interrex, debido a la muerte de los dos cónsules) que se propuso a la Asamblea popular en noviembre del año 82 a. C., por la cual se concedía a Sila el título de dictador por tiempo indefinido para la formulación de leyes y la restauración del orden de Estado. La Asamblea, atemorizada, aceptó, consiguiendo así el dictador el consentimiento de su imperium por medio -irónicamente- de la soberanía popular.

-Leges Valeriae Horatiae: tres leyes promulgadas por los cónsules del año 449 a. C., Lucio Valerio y Marco Horacio. La primera ley establecía que las decisiones tomadas por los plebeyos en los comicios tribales (plebiscitos o plebiscita) debían ser obligatorias para todo el pueblo (volvemos a encontrar esta insistencia dos siglos más tarde con la ley de Hortensio); la segunda restauraba el derecho de apelación -abolido por los decenviros- en caso de que el ciudadano fuese condenado a muerte por el magistrado con pena de muerte o a un castigo corporal. También se prohibía elegir en el futuro a funcionarios contra los cuales no fuese posible apelar; la tercera ley refería la inmunidad del tribuno de la plebe. Se completaban con la promulgación de un ley que condenaba a pena capital y a la confiscación de los bienes a cualquier que hubiese ofendido a un tribuno de la plebe. Más tarde, el tribuno Marco Duilio agregó una clausula a esta última ley: establecía la pena de azotes y de muerte a cualquier que tratase de privar a los plebeyos de sus magistrados o hubiese elegido un magistrado al cual no fuese posible apelar.

-Lex Vatinia: ley del tribuno de la plebe Publio Vatinio en el 59 a. C., quien promovió a través de la Asamblea popular un decreto que establecía la adjudicación a Julio César de la Galia Cisalpina i de Iliria por un período de cinco años, con el derecho a mantener en las dos provincias tres legiones. Esta ley fue promulgada como una reacción al descontento del cónsul Julio César hacia el Senado, cámara que quiso destinar ese año a los cónsules provincias secundarias, pues no simpatizaban con dio personaje (siguiendo la ley de Cayo Graco, la lex de provinciis consularibus, la elección de las dos provincias debería haberse llevado a cabo antes de la elección, no a posteriori).

-Lex Claudia: ley de carácter democrática promulgada por el tribuno de la plebe Quinto Claudio en el año 218 a. C., con el respaldo del jefe del partido democrático Cayo Flaminio, a pesar del descontentamiento del Senado. Esta ley exigía que ningún senador o hijo de senador podía poseer una nave con capacidad superior a 300 ánforas (1 ánfora = 26 litros, aproximadamente. 300 ánforas = unos 8.000 litros, capacidad de una pequeña nave). Esta capacidad se consideraba suficiente para el transporte de uso personal, impidiendo a los senadores ocuparse de tareas comerciales, al menos de forma legal (es más, no estaba bien visto que los senadores se ocupasen del comercio). Eso beneficiaba directamente a los intereses de la clase rica de los caballeros, financiera y comercial, motivo por el cual sería una posibilidad entender esta ley como un pacto entre el grupo democrático y los caballeros. La ley de Claudio diferenciaba definitivamente a los senadores de los caballeros, convirtiendo a estos últimos en un grupo dedicado a los intereses financieros (agrarios, comerciales, etc.), convirtiéndose en el grupo social más rico de Roma.

-Ley de los hermanos Ogulnios: el año 300 a. C., los hermanos Ogulnios, tribunos de la plebe, propusieron agregar a los cuatro augures  a los cuatro pontífices existentes, otros cinco augures y cuatro pontífices, a elegir de entre los plebeyos. Naturalmente, los patricios se opusieron con motivos religiosos. Pero el pueblo reclamó la reunión de las tribus y la ley fue aprobada por unanimidad.

-Ley de Hortensio: ley promulgada a partir de los continuos problemas entre patricios y plebeyos. El 287 a. C. estalló en Roma otra revuelta popular, con la ocupación del pueblo del monte del Janículo, proclamando un dictador plebeyo: Quinto Hortensio. Éste calmó la revuelta con la promulgación de una ley que reconocía la fuerza legal de los plebiscitos. Parece que uno de los conflictos de estos años eran los plebiscitos y la obligación de cumplir sus decisiones, motivo que supuestamente llevó al pueblo a tomar el Janículo y la decisión del dictador de reivindicar el poder de éstos, estableciendo que las Asambleas populares de tribu adquirieron una importancia estatal en su lucha contra la tiranía patricia. Si hasta entonces todas las leyes constitucionales debían pasar por los comicios centuriados, a partir del 287 a. C. la tarea pasó a las tribus, a pesar de que los comicios centuriados continuaban teniendo bastantes competencias (ver “Los comicios centuriados”).

-Ley de Menio: Cayo Menio estableció que la elección referente a la candidatura de los funcionarios se debía presentar previamente en los comicios.

-Ley de Ovinio: establecía que los censores eligiesen bajo juramente a los mejores magistrados de todas las categorías para el Senado; es decir, a todos los ex magistrados, incluso a los cuestores. Inmediatamente a la promulgación de la ley, la parte rica de la plebe consiguió el acceso al Senado, pues se completó el Senado con la elección de sus miembros entre aquellos que habían tenido algún cargo en la alta magistratura.

Bibliografía
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-GUILLÉN, J., Urbs Roma IV. Constitución y desarrollo de la sociedad, Salamanca, Ediciones Sígueme, 2009 (1ª ed. 2000).

-KOVALIOV, S. I., Historia de Roma (edición revisada y ampliada por Domingo Plácido), Madrid, Akal, 1989 (1ª ed. 1948).

-ROLDÁN, J. M., Instituciones políticas de la República romana, Torreón de Ardoz, Akal "Historia del Mundo Antiguo", 1990.

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