La primitiva vivienda en Roma

Reconstrucción de una cabaña itálica primitiva
Las viviendas de la primitiva Italia eran unas pequeñas cabañas de forma redonda (en contraposición con las plantas rectangulares de sus vecinos etruscos), o en defecto ovalada, de tejados cónicos y con la urdidura de troncos y recubiertos de cañas y de paja, como se ha documentado en los restos conservados en el Palatino, llamadas tradicionalmente como el “poblado de Rómulo”, que presenta esta supuesta forma de la primitiva casa romana. Estas casas itálicas no eran muy diferentes de las casas griegas descritas por Homero.

Las primeras cabañas del campo romano, conocidas como casae y tuguria, eran de construcción sencilla, de materiales ordinarios, con techo construido con diversos materiales naturales (paja, césped, cañas, etc.), una especie de cabaña o barraca, como conocemos en el ámbito valenciano. Esta estructura sería sostenida por un tronco central.

Un elemento que sí adopta Roma de Etruria fue una apertura en el techo, rectangular, que en el ámbito etrusco sirvió para darle salida al humo y entrada a la luz; pero, los romanos adaptaron este elemento, conocido posteriormente como compluuvium en la parte superior, impluvium en el pavimento y atrium en su conjunto. Dichas casas no disponían más que de un piso durante los primeros tiempos, y cuando se quedaban pequeñas, se ampliaban cogiendo terreno al jardín o al solar posterior, si había.

Partes de la casa primitiva
El atrium era un patio central porticado, en torno al cual estaban las habitaciones, y donde sucedía prácticamente toda la vida de una familia en el ámbito doméstico: se dormía, se comía, recibían visitas, era un lugar de juego para los niños, etc. I, otra función importante: era el espacio destinado al altar doméstico, importante en toda casa romana.

Otra zona era el tablinum, situada junto a la entrada de la habitación de estar, zona de trabajo o de reunión familiar. Aquí también se comía en invierno, mientras que durante el buen tiempo lo hacían, como hemos vistos, en el atrio.

El hogar estaba delante de la puerta, y frente a ella se encontraba una mesa de mampostería (más delante de mármol), el cartibulum. Aquí encontramos el lecho matrimonial (lectus aduersus).

Las viviendas particulares, ocupadas por un único propietario y su familia, se conocían como domus. En cambio, aquellas construidas para recibir una cantidad superior de gente eran conocidas como insulae. El primer tipo, las domus, solían ser casas habitada por familias ricas, con un único piso, mientras que la resta de la población pobre tenía que compartir casa con otras familias. También se daban casos en que dos, tres o más familias construían una casa con varios pisos, habitada cada piso por una familia.

Bibliografía
-GUILLÉN, J., Urbs Roma I. La vida privada, Salamanca, Editorial Sígueme, 2004 (1ª ed. 1977).

-MOMMSEN, T., Historia de Roma. Libros I y II. Desde la fundación de Roma hasta la reunión de los estados itálicos, Madrid, Editorial Turner, 2003 (1ª ed. 1856).

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