La primera Roma: la Roma de tipo 'quadrata' y el 'Septimontium'. La ciudad de las cuatro regiones

Los siete montes romanos
La Roma quadrata
La primera ciudad de Roma estaba comprendida por una zona trazada por el propio Rómulo en el monte Palatino, con forma cuadrada (de ahí Roma quadrata), aunque con forma irregular. Supuestamente, las primeras edificaciones defensivas de esta ciudad primitiva, muro y torres, se conservaban aún en época imperial, aunque posiblemente no fue más que una invención para darle prestigio y continuidad al nuevo período. Encontramos, pues, cuatro partes: una al M. O. del Palatino, denominada Germalium; en el S.O. se encontraba la scala Caci; al sur de este, se situaba la zona habitada del Palatino; al N.E. del Palatino estaba el monte Velia, junto al Esquilino.

Después de los sucesos del Rapto de las Sabinas, los sabinos se instalaron en el Capitolio, al N.O. del Palatino y del Quirinal. Sería entre estos tres montes donde se situó el comitium de ambos pueblos, lugar del posterior foro romano.

El septimontium
Con el paso del tiempo, cada uno de los diferentes reyes fue entendiendo los contornos de la ciudad. Así, por ejemplo, Tarquinio Prisco desecó el foro, pues estaba situado entre el Palatino, el Quirinal y el Capitolio, una zona baja caracterizada por las ciénagas ante una posible crecida del Tíber.

La ciudad se fue extendiendo alrededor del Palatino, formando así los primeros barrios separados por recintos, todos alrededor de una zona central. Estos fueron conocidos como Palatium, Cermal, Velia, Fagutal, Oppius, Cispius, Sacusa o Suburra.

La ciudad de las cuatro regiones
Servio Tulio, sobre esta planimetría del Septimontium, dividió la ciudad en cuatro zonas urbanas: palatino, suburano, colino y esquilino, quedando cada una de estas partes bajo el mando de un tribuno. Se cree que fue durante esta época cuando posiblemente se fue ocupando progresivamente el Aventino y el Capitolio, con la posible existencia del famoso Pons Sublicius.

Fuentes arqueológicas
Periodización protohistórica de Roma:

-II milenio a. C.: Civilización apenínica (Edad del Bronze)
-Final del II milenio a. C.: cultura protovilanoviana (Edad del Hierro)
         -Cultura Vilanoviana (Norte de Italia)
         -Cultura de las Tumbas de Fosa (Sud de Italia)
-Cultura Lacial (Lacio)
         -Lacial I (Siglo X a. C.): cominudad cultural latino-sabina
         -Lacial II (800-770 a. C.)
                   -Lacial II A: mantenimiento del rito incinerador
-Lacial II B: introducció de la inhumación, primeros rasgos de diferenciación social, inicio de los procesos de sinecismo en el Lacio: protourbanismo.
-Lacial III (770-730 a. C.): introducción del torno. Primeras importaciones de cerámicas griegas.
                   -Lacial IV (730-580 a. C.):
-Lacial IV A: Orientalizante antiguo. Introducción de la escritura, fortificaciones, urbanismo y aparición de una verdadera clase aristocrática.
-Lacial IV B: Orientalizante reciente. Aparición de una autentica ciudad. Fuerte influencia etrusca, con posibilidad de la llegada de los reyes etruscos a Roma.

Los restos de hábitat de la cultura apenínica del Capitolio son los restos más antiguos documentados en la zona de la posterior Roma. Otro asentamiento antiguo se ha documentado donde se ubicó el posterior foro romano.

La época mejor documentada es a partir del siglo X a. C., con la aparición de la cultura lacial, dividida, como podemos ver en la periodización, en cuatro fases. En el Lacial I, se produce la introducción de la incineración y la aparición de urnas antiguas. También hay indicios de un mundo de ultratumba, pues se ha documentado una necrópolis en el valle del foro posterior. Durante la fase IIa se produjo un incremento demográfico, durante un período dominado por la inhumación. La población de esta zona se encontraba concentrada en determinadas zonas, como la de los Montes Albanos. Respecto a las fases IIb y III, se caracterizan por el paso de las formas protourbanas a unas formas de Estado protourbanas, con un nueve incremento demográfico, mayor concentración del hábitat en lugares más elevados y fácil de defender, apertura a influencias culturales exteriores y aparición de las primeras desigualdades sociales. Fue durante esta época en la que se ha documentado en el Palatino los fondos de casa más antiguos de época romana, y las últimas inhumaciones en la zona del foro.

La fase IV recibe también el nombre de Orientalizante, debido a la apertura definitiva de las comunidades de esta cultura lacial al contacto con otras culturas mediterráneas orientales, a través de las ciudades etruscas. Entre otros, se introducirán nuevas técnicas constructivas que significarán la substitución de las cabañas tradicionales arcaicas por autenticas casas de piedra, de ladrillo y tejado, características de la fase Orientalizante reciente o IVb. Esta fase ha sido estudiada por la arqueología con la última etapa formativa de la nueva cultura romana, época en la cual podemos hablar de auténticos núcleos ciudadanos, en la que Roma sufre la aparición de un poblamiento unitario que substituyó a las antiguas aldeas, y con el drenaje, pavimentación y canalización de la parte baja del foro, con la cloaca máxima, centro de la nueva ciudad.

Bibliografía
-LEDO CABALLERO, A. C., “La Roma arcaica y el período monarquico”. Historia Antigua de Grecia y de Roma, Fco. J. Fernández Nieto (coord.), València, Tirant lo Blanch, 2005.

-GUILLÉN, J. Urbs Roma I. La vida privada, Salamanca, Edicions Sígueme, 2004 (1ª ed. 1977).

-MARTÍNEZ-PINNA, J., La Roma primitiva, Torrejón de Ardo, Akal: “Historia del Mundo Antiguo”, 1989.


-MARTÍNEZ-PINNA, J., “Los reyes de Roma entre la leyenda y la Historia”. Gerión, 19, pp. 689-708.            

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