Ròmul, primer rei de Roma

Romolo e Remo. P. P. Rubens, ca. 1615
Ròmul va ser el primer rei de Roma, el seu fundador. Per a poblar la seua ciutat, Ròmul va acollir als proscrits perseguits i va raptar a les sabines davant la falta de dones en la nova ciutat, fet que va ocasionar un conflicte armat entre romans i sabins. Aquesta disputa es detingué degut a la intervenció de les dones, mediació la qual propicià una aliança entre ambdues comunitats. Així, els romans de Ròmul i els sabins del rei Titus Taci, formaren una comunitat unida.

A Ròmul se li atribueix la creació del senat de 100 homes i la divisió del poble en tres tribus i trenta cúries, i iniciador de la dualitat entre plebeus i patricis, que tant mal de caps comportà a la societat republicana. En l’àmbit militar, Ròmul va crear una mena d’exèrcit primitiu, basat en 3000 infants i 300 genets, de tipus temporal, exèrcit amb el que de ben segur va fer front a l’atac i defensa de les terres del Laci.

S’ha especulat sobre la seua possible mort, de la qual hi ha dues tradicions ben distintes. La primera, afirma que va morir en maniobres militars al Camp de Mart; mentre que la segona conta que va ser víctima d’un complot senatorial. El que sí que sembla més clar, és que amb la seua mort, R`mul va rebre honors divins.

Amb molta seguretat, el propi Ròmul, així com la resta dels reis de Roma, és un personatge fictici, model basat en l’esquema de l’heroi fundador grec o oikistés, figura desconeguda per als romans i que, amb aquesta incorporació tan primerenca, indica una forta hel·lenització de les costums romanes en aquests temps arcaics de Roma. La tradició dels sabins, mai confirmada, seria, doncs, un relat tradicional resultat d’un llarg procés d’elaboració, per enriquir el passat romà i dotar-lo de grandesa.


La fundació de Roma i el regnat de Ròmul en Titus Livi (I, 6, 3-4):

<<Una vez devuelto de esta forma a Numitor el trono de Alba, caló en Rómulo y Remo el deseo de fundar una ciudad en el lugar en que habían sido abandonados y criados. […] Como al ser gemelos ni siquiera el reconocimiento del derecho de primogenitura podía decidir a favor de uno de ellos, a fin de que los dioses tutelares del lugar designasen por medio de augurios al que daría nombre a la nueva ciudad y al que mandaría en ella una vez fundada, escogen, Rómulo, el Palatino y, Remo, el Aventino como lugares para tomar los augurios.

Cuentan que obtuvo augurio, primero, Remo: seis buitres. Nada más anunciar el augurio, se le presentó doble número a Rómulo, y cada uno de ellos fue aclamado como rey por sus partidarios. Reclamaban el trono basándose, unos, en la prioridad temporal, y otros en el número de las aves. Llegados a las manos en el altercado consiguiente, la pasión de la pugna da paso a una luchar a muerte. En aquel revuelo cayó Remo herido de muerte. Según la tradición más difundida, Remo, para burlarse de su hermano, saltó las nuevas murallas y, acto seguido, Rómulo, enfurecido lo mató a la vez que lo increpaba con estas palabras: “Así muera en adelante cualquier otro que franquee mis murallas”. Rómulo, por consiguiente, se hizo con el poder en solitario; la ciudad fundada recibió el nombre de su fundador”>>.


I en Plutarc (Ròmul, 11):

<<Después de haber enterrado conjuntamente a Remo y a sus padres adoptivos en la Remoria, Rómulo se dispuso a levantar la ciudad. Para ello hizo venir de Etruria a unos hombres que le guiaran y enseñarán los ritos y fórmulas que debía observar, como en una ceremonia religiosa. Hacia el lugar llamado hoy Comicio se cavó una fosa circular, donde se arrojaron las primicias de todo cuyo uso está legitimado por la ley o impuesto por la naturaleza; finalmente cada uno echó un puñado de tierra traído de su lugar de origen y se mezcló todo. A esta fosa le dan el nombre de mundus, el mismo que en el Olimpo. Después se trazó alrededor de este centro la muralla de la ciudad, dándole la forma de un círculo. Tras poner a su arado una reja de bronce, el fundador lo unció a un buey y a una vaca y lo condujo cavando a un surco profundo sobre la línea circular que se había trazado. Le seguían unos hombres encargados de echar hacia adentro los terrones que levantaba el arado, sin dejar ninguno fuera. Esta línea marca el contorno de las murallas y lleva el nombre de pomerium, palabra sincopada que significa “detrás de la muralla”. Allí donde se quiere intercalar una puerta, se retira la reja, se levanta el arado y se deja un intervalo. Así se considera sagrado todo el muro a excepción de las puertas, pues si se tiene a estas por sagradas no se podría, sin temer la cólera divina, hacer pasar por ellas las cosas necesarias que entran en la ciudad ni las cosas impuras que se expulsan>>.


Bibliografia
-LEDO CABALLERO, A. C., “La Roma arcaica y el período monárquico”. Historia Antigua de Grecia y de Roma, Fco. J. Fernández Nieto (coord.), Tirant lo Blanch,, València, 2005, pp. 315-343.

-GUILLÉN, J. Urbs Roma I. La vida privada, Edicions Sígueme, Salamanca, 2004.

-MARTÍNEZ-PINNA, J., La Roma primitiva, Akal: “Historia del Mundo Antiguo”, Torrejón de Ardoz, 1989.

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